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¿Cómo afecta la máxima presencialidad a alumnos, padres y profesores?

¿Cómo afecta la máxima presencialidad a alumnos, padres y profesores?

Con el inicio del nuevo curso y la incertidumbre aún de la pandemia, comienza una adaptación de la rutina en las aulas que afecta a los alumnos y madres, padres y profesores y que conlleva una mayor responsabilidad

Nos encontramos en el comienzo de un año más de incertidumbre educativa. El dichoso virus parece ser de nuevo el protagonista de la mayoría de los problemas para el inicio del nuevo curso, o eso es lo que nos quieren hacer creer.

Este año contamos con más experiencia para evitar los contagios en las aulas. Hay más personas vacunadas, más control de la propagación y un sistema de salud ligeramente más aliviado que en plena pandemia. Es por ello, que las autoridades educativas han visto conveniente que podamos volver a la “normalidad” aprobando el comienzo de este tercer curso pandémico con la máxima presencialidad. Cabe recordar que el primer curso se suspendió la presencialidad y el segundo curso reinó la semipresencialidad. Comienza así otro ciclo de cambios para padres, alumnos y profesores, un tanto curioso de saber cómo se va a afrontar la nueva problemática.

El hecho de volver a las aulas con total presencialidad supone un gran reto pedagógico si se trata de hacer bien las cosas. Debemos tener en cuenta que la ratio de alumnado por cada clase antes de la pandemia en España podía oscilar entre los 25 y los 35 alumnos hasta niveles de bachillerato y ciclos formativos. Si hablamos de la ratio de las universidades estamos hablando de la posibilidad de que haya más de 60 alumnos por clase. Dado el espacio reducido de las aulas, para este nuevo curso se ha reducido la distancia entre alumnos, a 1,2 metros frente a 1,5 del año pasado, hecho para el que aún no tenemos constancia de si sigue siendo una distancia prudente.

Esto es solo el principio de una nueva adaptación con vistas a llevar una rutina. Padres, alumnos y profesores son los principales protagonistas de este escenario tétrico. Muchos de los padres se alegrarán de que sus hijos vuelvan al cole cada día, como si de una guardería se tratara, pero lejos de eso, ahora tiene una mayor responsabilidad y es la salud mental de sus congéneres. Estos vivirán un tambaleo de sensaciones al despertar cada día sabiendo el orden del día que les espera y que no disfrutarán de tanta libertad en casa. Podríamos pensar que vaya estudiantes serán si no piensan en estudiar, pero es que en su naturaleza nace evitar aquello que les desagrada, y ahí es donde entra la pedagogía en acción, para cambiar ese pensamiento, es decir, en hacer que el retorno a la “normalidad” sea más atractivo para ellos y eso tenemos que lucharlo los padres y profesores.

Pero volvamos a la cuestión principal, ¿cómo afecta la máxima presencialidad a estos protagonistas? Cada uno podemos hacernos una idea de los diversos casos que podemos encontrar, pero tenemos un marco común del que poco se habla, y es de una de las herramientas que han dado sus frutos estos años atrás de pandemia, el refuerzo de docentes. Así es. El año pasado se contrataron en torno a 40 mil profesores de refuerzo mientras que este año apenas sobrepasa la mitad. Algunas comunidades han aumentado ligeramente la cifra y otras la han mantenido, pero lamentablemente hay tres, Murcia, Madrid y Andalucía que no han llegado a contratar docentes de refuerzo ‘covid’ por el momento. El Gobierno defiende que son las autonomías las que deben considerar dichas contrataciones, las cuales están financiadas con fondos europeos. Curiosamente las comunidades no están obligadas a justificar el destino de ese dinero, por lo que no se sabe realmente dónde va a parar, algo más que curioso en estas 3 autonomías que no han manifestado contratación alguna, pero sí han recibido el fondo Covid europeo.

Para “algo bueno” que traía el Covid como es la bajada de la ratio, nos ha faltado tiempo para volver a desquebrajar los pilares de una buena enseñanza. Evidente queda de que el dinero es de nuevo el verdadero problema y que culpabilizar al virus es una estrategia para excusar la continua mala praxis política que se lleva haciendo tantos años. Todos somos testigos de que una vez más, “los de arriba” están dejando “desnudos” a los docentes para que libren una batalla de trincheras mientras ellos se acobijan en un bunker.

Ernesto Parra

Pedagogo especializado en el desarrollo adolescente. Profesor y asesor educativo para alumnos, familias y profesores.

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