Con los ojos abiertos, Tomando conciencia

Cuando la imaginación se convierte en realidad

cuando la imaginación se convierte en realidad

No somos conscientes del potencial que encierra la imaginación tanto para limitarnos en nuestra vida o para lograr algo que siempre hemos deseado. El cerebro no distingue entre lo real y lo imaginario

¿Te imaginas que pudiéramos volar como los pájaros o llevar a muchas personas a la misma vez desde aquí hasta la otra punta del mundo? ¿Te imaginas que nadie se hubiera hecho estas preguntas? Si nadie se hubiera puesto a imaginar cómo sería eso de volar o cómo poder llevarlo a cabo, casi seguro que hoy día no existirían los aviones ni los trasatlánticos, por ejemplo.

La mente humana tiene la capacidad de imaginar, algo que parece ser que es lo que nos diferencia del resto de animales. Y pasamos mucho tiempo imaginando, aunque quizás no seamos conscientes de que lo estamos haciendo. Puedes creer que para imaginar, debes ser un niño o tener tiempo libre para ello, pero no es así: si observas por unos instantes el parloteo de tu mente, te darás cuenta de que estás imaginando, ya que nada de lo que estás pensando en ese momento está sucediendo. Sin embargo, y aquí es dónde me gustaría que prestaras atención, a base de repetirlo en tu mente, para ti se hace realidad.

La imaginación es una capacidad que puede que no estemos usando correctamente, o al menos, no somos conscientes del potencial que en sí misma encierra. Hace un tiempo estuve escuchando audios de un místico de principios del siglo XX, Goddar Neville, que proponía usar la imaginación para conseguir lo que quisieras lograr en tu vida. Él proponía usar la imaginación conscientemente, poniéndote en un estado cercano a la ensoñación, pero sin llegar a dormirte, para recrear aquello que desearas que se manifestara en tu realidad, que se usara la visualización hasta sentir que realmente ya se había logrado; es decir, que imaginaras que ya eras eso que deseabas conseguir.

Goddar Neville proponía usar la imaginación para conseguir lo que quisieras lograr en tu vida, situándote en un estado cercano a la ensoñación, pero sin llegar a dormirte, para recrear aquello que desearas que se manifestara en tu realidad, que se usara la visualización hasta sentir que realmente ya se había logrado

Si como ya he comentado anteriormente, estás usando la imaginación para recrear conversaciones inexistentes, como estar recreando un hecho que sucedió hace unos días, un disgusto que tuviste en la empresa, un episodio doloroso, una pérdida, o recreando situaciones futuras… ¿qué pasaría si usaras esa capacidad para imaginar tu vida como realmente te gustaría que fuera?

Un ejercicio de proyección

Y aquí, es dónde hay que hacer una pausa, tomar una respiración profunda y hacerse la primera pregunta, ¿cómo me gustaría que fuera mi vida?, y con ella van a venir más: ¿cómo me gustaría que fuera mi relación de pareja?, ¿cómo sería si…? Completa la frase con los temas que te interesen: trabajo, pareja, hijos, relaciones familiares, amistades, el cuerpo físico, las vacaciones, etc.

Intenta hacer este ejercicio, tómate unos minutos y elije un tema que para ti sea interesante. Toma una hoja de papel y escribe cómo es para ti… (tu profesión, la pareja, el realizar ejercicio físico,…), cómo lo sientes, tanto si lo tienes como si no lo tienes, y, una vez que hayas descrito cómo te sientes sobre ese tema, toma otra hoja y escribe cómo te gustaría que fuera. Date el permiso a imaginar con todo tipo de detalle cómo sería, y si no se te ocurre, seguro que tienes algún ejemplo al que te gustaría imitar. De hecho, continuamente estamos imitando a los demás: si eres honesto/a estarás repitiendo un modelo de vida que seguro has visto a tu alrededor y no pasa nada, si es lo que te hace feliz, adelante, pero si no es el caso… Porque no hay nada de malo en querer ser como otro (recuerda que si al hombre no le hubiera gustado volar como los pájaros, seguramente hoy no podríamos usar los aviones). Permítete imaginar cómo sería tu profesión ideal, tu casa ideal, tu familia ideal, y deja que vuelen esos pensamientos en tu mente, haz que sean reales para ti, dedícales un tiempo cada día, usa la meditación y la visualización para llevarlo a cabo.

El cerebro no distingue entre lo real y lo imaginario: si lo que estás pensando tiene la suficiente fuerza como para generar una emoción en tu cuerpo, este reaccionará como si fuera real eso que estás pensando. Hay muchos estudios en neurociencia que confirman este hecho, de ahí que sea tan importante, que observes lo que estás pensando y aún más lo que sientes cuando lo piensas, porque ambos van unidos: sentimiento y pensamiento.

Usar la mente de manera consciente

Goddar Neville el siglo pasado nos proponía hacer estos ejercicios de usar conscientemente la imaginación con la meditación y, actualmente, basados en comprobaciones físicas  y en mediciones científicas, el Dr. JoeDispenza está demostrando que es cierto que se puede usar la mente de manera consciente y dirigirla hacia la consecución de tus objetivos (se pueden encontrar en internet mucha información y documentación sobre los trabajos de ambos, si te llama la atención este tema, adelante busca y empieza a usar tu imaginación de manera consciente, para crear un mundo en el que realmente te sientas feliz).

Llevamos mucho tiempo usando la mente para recrear escenarios en nuestra vida llenos de cortisol y adrenalina (las hormonas relacionados con el miedo y la supervivencia). ¿Qué tal si ahora nos dedicamos, al menos, un tiempo en nuestro día a recrear escenarios llenos de dopamina y serotonina, las hormonas relacionadas con el placer y la felicidad, con la vida?

Todo es un hábito aprendido, de la misma forma en la que aprendimos, por imitación que la vida era una constante supervivencia, ahora puedes decidir probar a vivir tu vida en la confianza, en el gozo, en VIVIR las experiencias de cada día.

 Es todo un ejercicio, de querer aprender a usar la mente de un modo totalmente distinto, y que sin duda requiere de entrenamiento, constancia y una pequeña dosis de buena voluntad. Busca a alguien que te pueda acompañar en este proceso, un terapeuta, un libro, vídeos en internet…, encuentra lo que más se adecúe a tu vida y empieza hoy mismo. Tu mente y tu cuerpo te lo van a agradecer.

Cristina Martínez

Psicóloga y educadora social para La Paz

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