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¿Eres capaz de controlar tu diálogo interno?

¿Eres capaz de controlar tu diálogo interno?

Te acercamos tres técnicas de control para gestionar esa conversación contigo mismo y que tu mente se convierta en tu mejor aliada en vez de tu enemiga

El diálogo interno es esa conversación propia, es decir, cómo nos hablamos a nosotros mismos, qué nos decimos, cómo influimos en nuestras emociones. El problema del diálogo interno es que, si no se gestiona, puede actuar como un saboteador en toda regla, especialmente cuando algo nos preocupa, si estamos viviendo momentos dolorosos…

Es ese ‘run run’ que no nos deja dormir cuando algo nos preocupa y que hace que nuestra mente no pare de hablar constantemente y nos deje agotados. De hecho, el desgaste psicológico de un diálogo interno no gestionado en situaciones de estrés o procesos dolorosos es muy muy alto, ya que hace que perdamos la energía y el ánimo casi sin darnos cuenta.

El diálogo interno puede ser nuestro peor enemigo. Recordamos que la comunicación expresa la forma en la que vemos el mundo, y si esta desde dentro y hacia dentro es negativa, va a afectar en nuestra emociones, en nuestro estés y nuestro estado de ánimo. Y sí, también hará que seamos más o menos productivos en nuestra vida.

Por tanto, todo lo que acontece en nuestra mente, cada idea, pensamiento tiene en nosotros un impacto enorme; tanto positiva como negativamente.

Además, si nuestra mente está a tope pensando en negativo, nuestro sistema de alerta se activa. De hecho nuestra amígdala, un área de nuestro cerebro, suele activarse ante el miedo o amenazas que puedan surgir para dar una respuesta y actuar a favor de tu supervivencia. Si esta percibe un miedo que ataca desde dentro estará activa y nos hará estar en desgaste psicológico. Pero si trabajamos todo esto,  el diálogo interno puede convertirse en nuestro mejor aliado.

Pensamientos y rumiación

Hay un factor que es súper importante tener en cuenta: no podemos controlar los pensamientos cuando surgen, porque estos son automáticos. Pero sí que podemos prefabricar una serie de pensamientos guía y frases estudiadas para combatirlos y poder así cambiar el foco de nuestras voces internas. Es decir, podemos entrenar pensamientos positivos, modificar las verbalizaciones y pensamientos ante determinadas tareas que antes nos autolimitaban o hacían sentir mal.

Y aquí es donde tenemos que entender un concepto muy importante, que es la rumiación: se produce cuando el pensamiento se queda como atascado, en una especie de bucle imaginario que hace que nos encontremos mal, que tengamos estrés o ansiedad. Son pensamientos negativos que nos causan malestar e incluso ansiedad, que suele ir cogida de la mano.

Se crea así como una especie de obsesión mental por un pensamiento que de verdad nos hace pasarlo mal.

Claves para trabajarlo

Lo que propongo es que a partir de ahora estés pendiente de cuándo aparecen esos pensamientos y empieces a combatirlos con una serie de herramientas.

  • LA IMAGINACIÓN/VISUALIZACIÓN: Esta técnica, que tiene su base en la meditación, nos ayuda a mejorar nuestra autoimagen y autoestima y conseguir un mayor control de las emociones y el cuerpo. Lo que hacemos con esta técnica es ayudarnos a afrontar situaciones que no podemos evitar y que nos producen gran malestar, y que en muchas ocasiones protagonizan esa rumiación.

Lo principal es adoptar una postura cómoda y en un sitio silencioso, o con música de fondo, para dejar pasar por tu mente todos los pensamientos que aparecen, sin juzgarlos. Visualizamos entonces la escena que nos produce ansiedad y que centra nuestro diálogo interno y nuestra preocupación para vivirla de forma relajada y que al terminar la meditación ya no nos cause tanto agobio, porque nuestro cerebro entenderá que la ha vivido ya con esta meditación.

Cuando nos lleguen todos estos pensamientos, también podemos hablarnos o crear FRASES PREESTABLECIDAS. Podemos dejar que esos pensamientos vengan y luego, en tono relajado, postura cómoda y ojos cerrados, decirnos que ACEPTAMOS  lo que estamos pensando y sintiendo, pero que no nos va a ocupar ni un segundo de nuestro tiempo y que lo dejamos ir. Podemos crear cualquier tipo de mantra para sustituir el pensamiento, una frase que nos sirva para cualquier situación.

Siguiendo el hilo anterior, podemos decir: “mente, te agradezco lo que me dices, pero necesito que me dejes estar en calma porque no quiero estos pensamientos para mí”. Hablarnos en voz alta es una de las mejores estrategias para combatirlo. Si la rumiación es sobre el pasado, podemos decir “esto ya no tiene solución, voy a vivir en el presente y centrarme en lo que queda por vivir”. Cualquiera es válida siempre que tenga una motivación positiva.

  • LA TÉCNICA DEL STOP: es una técnica de detección de pensamiento que está muy empleada en tratamientos obsesivos y fóbicos. Ya que los pensamientos negativos generan emociones negativas, si los controlamos podemos hacerlos desaparecer. Se trata de detener el flujo de pensamiento con la palabra STOP, que para nuestra conducta se percibe como un castigo, por lo que tiende a desaparecer. Así, al incluir este stop, sustituiremos los pensamientos negativos por positivos.

Para esto tendremos que ver qué pensamientos suelen surgir de forma automática y estar atentos para interrumpirlos. Si no podemos decírnoslo o no lo conseguimos, podemos grabar con el móvil un audio en el que cada minuto o cada dos minutos digamos Stop, para que al reproducirlo nos detenga esos pensamientos.

Otro de los factores es que el diálogo interno suele ser intenso al estar solos, pero otras veces también surge cuando estamos acompañados en niveles de estrés emocional muy alto. Podemos ponernos una goma en la muñeca y cuando vengan esos pensamientos, tirar de ella para pararlos.

  • LA TÉCNICA DE LA DESCATASTROFIZACIÓN: el objetivo de esta técnica es quitarle gravedad al asunto que nos preocupa, porque muchas veces nuestra mente nos la juega y le da más dramatismo del que realmente quiere. Piensa, ¿qué es lo peor que puede pasar? Y para esto, tenemos que usar la proyección en el tiempo, ver ese suceso pasado el tiempo para imaginar su evolución y quitarle peso.

En casos de niveles de ansiedad muy grandes o depresivos, acude a un profesional. Recuerda que no hay recetas milagrosas que funcionen de un día para otro y dejemos todas las emociones negativas de golpe. El desarrollo personal lleva un proceso largo pero la recompensa es maravillosa y merece el esfuerzo. 

Lydia Martín

Periodista, comunicadora e inspiradora. Especializada en PNL. Directora de VivirConLosOjosAbiertos

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