Análisis, Con los ojos abiertos

Lo normal

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Abusamos del término ‘normalidad’, como si lo que se salga de ahí está desobedeciendo a un criterio de coherencia, sin darnos cuenta que buscamos representar en este concepto una opinión haciendo uso de la generalización

Decimos que algo es ‘lo normal’ cuando lo que queremos es usar una generalización sin una muestra representativa definida para darle relevancia a nuestros propios criterios u opinión. Lo que se salga de ahí no es normal; es anormal. Es decir, que tal y como lo siente la otra persona no es lo correcto ni lo aceptable. Eso, lejos de trabajar desde la empatía, hace que la otra persona se sienta desubicada e incomprendida, algo que interrumpe inmediatamente la comunicación. No hay una realidad objetiva, sino que este concepto depende de cada persona, de cómo viva su vida y cómo la sienta. Lo mismo sucede con la ‘normalidad’.

Hace poco estudiando mi máster en PNL decían que la Psicología empezó estudiando casos que se salían de la normalidad. Es decir, todo lo que no estuviera dentro de un concepto socialmente compartido era digno de análisis mental. Bajo este criterio, es posible que muchos de nosotros a día de hoy no seamos normales, porque rompemos los patrones y tenemos un pensamiento libre y razonado desde nuestro más profundo interior.

El término normalidad se ha puesto más en valor desde que la Covid-19 vino a saludarnos y decidió quedarse por una temporada

El término normalidad se ha puesto más en valor desde que la Covid-19 vino a saludarnos y decidió quedarse por una temporada. Llamábamos normalidad a todo lo que teníamos antes de la pandemia, a lo establecido. ¿No creéis que nos referíamos a habitualidad? A las cosas habituales, a las rutinas comunes, pero no necesariamente normales.

Deberíamos intentar cuidar nuestro vocabulario. Claro, que no es sencillo: supone analizar cada frase hecha que decimos de forma habitual para darnos cuenta hasta qué punto puede ser dañina, incoherente o carente de realismo. No deberíamos usar en nuestra argumentación ante cualquier asunto que nuestro punto de vista es normal si la persona que tenemos enfrente tiene otro muy distinto. No es empático y parte de un ego arraigado y denso.

Tal vez deberíamos dejar de pensar que solo hay un modo de ver el mundo y lo que sucede en él y que nuestra percepción no es amplificable al conjunto de seres humanos.

Lydia Martín

Periodista, comunicadora e inspiradora. Especializada en PNL. Directora de VivirConLosOjosAbiertos

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