Emociones y autoconocimiento, Las emociones hablan

Mi pareja tiene problemas, ¿cómo le ayudo?

Mi pareja tiene problemas, ¿Cómo puedo ayudarle?

Intentar salvar a quien no quiere ser salvado es un gran desgaste emocional, por lo que hay que meditarlo antes de tomar una decisión, a menos que pida tu ayuda y se responsabilice de su problema

Tendemos a hacer los problemas de los demás algo nuestro ¿pero hasta qué punto esto es bueno para nosotros? ¿Dónde está el límite? ¿Hasta dónde deberíamos de llegar?

En una pareja es esencial que haya reciprocidad, apoyo mutuo, escucha, empatía y comprensión, aunque a veces llevamos estas cualidades al extremo y cargamos con la mochila del otro hasta el punto en el que salimos perjudicad@s.

He aquí unas preguntas importantes que debes de hacerte antes de decidir ayudar a tu pareja a salir de su problema.

  • ¿Te ha pedido ayuda?
  • ¿Quiere solucionarlo?
  • ¿Se responsabiliza del problema?

Si las respuestas son afirmativas, adelante. Si por el contrario son negativas, mucho cuidado: intentar salvar a quien no quiere ser salvado es un desgaste emocional muy grande, por lo que deberías de meditarlo antes de tomar una decisión. También debes de tener en cuenta que la mayoría de las veces no valdrá solo con tu ayuda: además de querer solucionarlo tu pareja, tendrá que esforzarse para ello y buscar ayuda donde sea necesario.

No eres el culpable de los problemas de tu pareja, ni tampoco eres su salvador y actuar como tal no es recomendable, puesto que acabará dependiendo de ti y sus problemas seguirán sin resolverse y se agudizarán si la relación se termina. Cada persona arrastra su propia mochila de problemas, miedos e inseguridades. Mochila que debemos descargar de manera individual, sin responsabilizar a nadie más que a nosotros mismos, pues solo nosotros somos responsables de nuestra vida y de nuestras decisiones.

Cuidado: ser culpables y ser responsables de algo son cosas diferentes. Uno puede no tener culpa de ciertas circunstancias de sus vidas, como puede ser un despido o una enfermedad, pero si ser responsable de cómo gestiona esa situación determinada.

No eres el culpable de los problemas de tu pareja, ni tampoco eres su salvador y actuar como tal no es recomendable, puesto que acabará dependiendo de ti y sus problemas seguirán sin resolverse y se agudizarán si la relación se termina.

Es importante recordar que la espalda soporta un peso determinado y sobrecargarla con dos mochilas es algo contraproducente, además de poco productivo. Podemos aligerar la mochila del otro a través de la escucha, la comprensión, la empatía y el afecto. Recuerda: aligerar si, cargar no. Y no querer responsabilizarte de la mochila de tu pareja no es de ser egoísta, sino todo lo contrario, es algo sano. Hay que diferenciar entre ayudar y salvar, ya que esto último os puede condenar a ambos.

La relación de pareja debería de ser de igual a igual, y no de salvador a víctima. Ninguno debería estar por encima del otro. Por eso es tan importante trabajarse a uno mismo, para no necesitar del otro y poder estar bien y ser feliz con o sin pareja.

¿Y si mi pareja no quiere ser ayudada?

No te queda otra que aceptarlo y tomar tú una decisión al respecto.

Pregúntate ¿su problema perjudica vuestra relación? Si la respuesta es sí, no te hagas ilusiones creyendo que algún día va a querer solucionarlo, puede ser que ese día nunca llegue y mientras la vida sigue. Si tu pareja adopta el rol de víctima y te culpabiliza de sus problemas o de que no le ayudas lo suficiente, es importante que no entres en ese juego y que te mantengas firme, pues eso es chantaje emocional.

Cuando alguien decide que no quiere ser ayudado, también está decidiendo. Es normal que te invada la culpa por alejarte de esa persona, aún así este sentimiento no te debe de nublar para hacer lo que es mejor para ti. Nadie quiere estar en una relación donde tenga que ejercer de padre/madre. La relación de pareja debería de ser de igual a igual y no de víctima-salvador.

Es importante reconocer cuándo estamos adoptando el rol de salvador, pues cuando se adopta este papel lo hacemos por carencias emocionales que no tenemos resueltas y de esta forma buscamos en el otro que nos quieran y que nos necesiten, para así sentirnos mejor con nosotros mismos.

Por todos estos motivos, es crucial sanar todas las heridas del pasado y responsabilizarnos de ellas y así poder crear relaciones más sanas y maduras.

Quiérete, valórate. Ten claro lo que quieres y lo que necesitas en una relación, solo así podrás poner límites sanos.

Eres una naranja completa y tienes derecho a querer otra igual. Si conoces a una media naranja, antes de comértela, piénsalo bien.

¿No te mereces una naranja completa?

Desirée Sánchez

Psicóloga sanitaria. Experta en sexología y terapia de pareja

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