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«Mi suegra es una arpía»

"Mi suegra es una arpía"

Atribuir malas intenciones a las conductas de las suegras fomenta el conflicto en la pareja. La asertividad y hacer preguntas directas puede ser la solución

Es bastante frecuente que las parejas acudan a consulta por problemas con la familia política, y más concretamente por los conflictos que se generan con las suegras y que merman considerablemente la relación, hasta el punto de poder llegar a plantearse la ruptura.

Más que centrarnos en la causa de estos conflictos (pues pueden ser variados e infinitos como celos, diferencia de opiniones, mala comunicación e interpretación de la realidad, lucha de poderes…), vamos a hacerlo en el remedio para salir airoso de esta situación.

En primer lugar, tu suegra no es el mismo demonio, ni es tu enemigo, aunque lo creas con una certeza absoluta; o si, puede que lo sea, no seré yo quien te diga lo contrario. Al menos cuestiónate los motivos de por qué hace lo que hace. Seguramente, estás atribuyendo malas intenciones a sus conductas y es probable que ella también lo haga con tus comportamientos.

Ten muy presente que es imposible adivinar las intenciones que hay detrás de las conductas de otras personas, a no ser que le preguntes directamente.

Las personas estamos constantemente interpretando la realidad y atribuyendo motivos o explicaciones de las conductas que realizan otros. Normalmente estas atribuciones suelen ser bastante erróneas. Un ejemplo de ello sería: “tu madre no para de llamar para controlarlo todo, se piensa que no podemos criar a nuestros hijos sin su ayuda”.

¿Puedes asegurar al 100% que el motivo de la llamada de tu suegra es porque piensa eso? Solo podríamos saberlo si le preguntamos a ella de forma directa “¿El llamarnos tanto es porque piensas que no podemos hacer frente al cuidado de nuestros hijos? “. Y seguramente sus motivos no serán los que habríamos pensado en un principio y la mujer no estaría actuando con mala intención.

En vez de suponer la mala intención de una actitud que nos resulte molesta, podemos preguntarle directamente el motivo de ese comportamiento 

Por ello es importante no atribuir ni malas ni buenas intenciones a los actos que realizan otras personas y simplemente ceñirnos a la realidad “tú madre ha llamado varias veces hoy preguntándome sobre cómo vamos”. Es importante no perder de vista el objetivo principal, que es que la relación con tu suegra no ponga en riesgo tu relación de pareja.

Soluciones

No compitas con tu suegra, ni presiones a tu pareja para que se posicione. Presionar a tu pareja hará que se tense más vuestra relación. Procura resolver los problemas que tengas con ella de forma directa, comunicándote asertivamente y expresándole lo que te molesta, intentando poner de tu parte todo lo que puedas.

Sé consciente de que hay ciertas cosas que le permites a tu madre por el hecho de serlo, y a ella no. Entiende que ella también es madre de tu pareja y hará cosas que no te gusten, al igual que tu madre hará cosas que no gusten a tu pareja. Un ejemplo de ello es que te moleste que tu suegra vaya de visita sin avisar, pero sin embargo si lo hace tu madre no. Si esto es así, siento decirte que estás siendo algo injust@ y deberías de ser al menos igual de flexible que lo eres con tu madre.

En la vida, y sobre todo en estas situaciones, es muy importante la autocrítica y analizar de qué forma estoy contribuyendo a esta situación tan incómoda que hay entre amb@s.

Si tienes hijos, no hables mal de tu suegra delante de ellos, pues esto avivará las llamas y tendrás más discusiones con tu pareja. Si necesitas hablar de tu suegra para desahogarte, no lo hagas nunca con tu pareja o familia, hazlo con alguien externo, un amig@, un compañer@ de trabajo…

Recuerda que no se trata de ganar la guerra, ni de demostrar que eres mejor que ella. Tu pareja os quiere a amb@s, son cariños diferentes; ¡no compares!

Cuestiónate si realmente lo que sucede entre vosotr@s es tan grave. Si no es así, quita hierro al asunto y no estés todos los días con el mismo tema. Tratarlo con humor y/o naturalidad te ayudará en tu día a día.

Aprende a comunicarte de una forma madura y responsable, pues la falta de comunicación deja demasiado espacio para la imaginación.

“Acuérdate nuera, de que también serás suegra”. Anónimo.

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Desirée Sánchez

Psicóloga sanitaria. Experta en sexología y terapia de pareja

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