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¿Podemos elevar nuestras defensas?

¿Podemos elevar nuestras defensas?

El contacto con la naturaleza, la alimentación saludable, el ejercicio físico, el contacto humano o la meditación ayudan a aumentar tu sistema inmune

El organismo humano se encuentra preparado, mediante las adecuadas defensas, para afrontar las infecciones provocadas por agentes patógenos. Pero en ocasiones estas defensas se ven mermadas por situaciones externas o internas que producen una bajada de nuestro sistema inmunológico.

¿Qué ocurre cuando nuestras defensas están bajas? Que enfermamos, entregamos nuestra salud a patógenos externos para entrar en nuestro organismo y difundir el pánico a nuestras células, librando una batalla que nos lleva a la enfermedad. Disminuye nuestros leucocitos o glóbulos, siendo más propensos a enfermar, ya que nuestro organismo se ve indefenso frente a los ataques externos. El sistema inmunológico es el responsable de protegernos frente a sustancias nocivas como bacterias, virus, hongos y parásitos.

¿Cómo disminuye nuestro sistema inmunológico? El sistema inmunológico puede estar debilitado por diferentes motivos: llevar una mala alimentación, estar expuestos a contaminación, mantener una vida social recluida o exenta, no dormir lo suficiente o incorrectamente, estados anímicos bajos tales como la depresión, el estrés o la falta de oxigenación del organismo, entre otros factores. El uso de medicamentos inmunosupresores, corticosteroides o antibióticos también debilita nuestro sistema inmunitario; o nuestro estilo de vida, como la falta de actividad física, el alcohol, y demás drogodependencias.

¿Cómo mejoramos nuestro sistema inmunológico y subimos defensas?

Hemos oído muy poco estos últimos tiempos de la gran importancia de mantener nuestras defensas elevadas. Estamos en una época de controversia hacia la enfermedad, pudiendo observar los diferentes puntos de vista que nos separan en la población. Pero bien lejos de entrar en polémicas, el objetivo de este artículo no es más que ofrecer una toma de consciencia sobre el poder que tiene cada individuo sobre su propia salud.

La mejor forma de fortalecer el sistema inmune y hacer que responda de manera adecuada frente a microorganismos invasores es por medio de una correcta alimentación entre otros buenos hábitos saludables. La medicina antigua ya basaba su enfoque sobre la salud humana, en unas rutinas o conceptos muy naturalistas: métodos tan simples y cotidianos que hemos perdido la visión y reconocimiento de su importancia.

Son métodos olvidados en las últimas décadas y que deberíamos volver a retomar. Unas pautas tan simples e importantes que permitan conservar una buena salud:

  • El contacto con la naturaleza y respirar aire puro para oxigenar nuestro organismo. Estimula nuestra creatividad, reduce el estrés, nos ayuda a mejorar nuestra concentración y la memoria, combate la depresión y la ansiedad y aumenta nuestra esperanza de vida.            
  • Una alimentación saludable para nuestro sistema digestivo y circulatorio. Nos mantiene fuertes, previene de multitud de enfermedades, regula nuestro tránsito intestinal, al igual que nuestro sueño, nos aporta los nutrientes necesarios para disfrutar de una larga vida saludable mejorando nuestro estado de ánimo.
  • Realizar actividades lúdicas que nos aporten felicidad y bienestar. Mejora nuestra salud física, mental y emocional, mejorando nuestra calidad de vida.
  • Rodearnos de nuestros seres queridos, familiares, amigos (con personas que aporten bienestar) es muy beneficioso y nos fomenta hábitos de vida saludables. La comunicación es la mejor forma de transmitir y estimular la activación de nuestro cerebro, favoreciendo la liberación de endorfinas. Según varios estudios sobre la salud cerebral, tener una vida social activa puede proteger el cerebro a medida que envejece.
  • Compartir momentos con otra persona nos llena el corazón de confianza y paz. Nos aporta, además de la diversión en sí, una mejora de nuestra salud cardiovascular y nuestro estado de ánimo; reduce el estrés, la ansiedad, favorece el desarrollo y crecimiento personal.
  • Y el último pero no menos importante, los abrazos. Esta científicamente comprobado que un buen abrazo libera oxitocina, serotonina y dopamina, además de aumentar nuestra autoestima, ánimo y energía. El acto de abrazar tiene un poder emocional capaz de disipar nuestras emociones negativas.

Por otro lado, la meditación nos libera de la esclavitud de la mente, alivia la ansiedad o depresión, reduce el estrés, mejora nuestra concentración, aumenta nuestra conciencia personal y mejora nuestra estabilidad emocional, ayudándonos a mantener un estado de plena consciencia y calma. Aportando serenidad, equilibrio y paz.

Elige rutinas saludables y encuentra un estado de armonía que haga que tu sistema inmune esté listo para combatir frente a cualquier agente patógeno.

Christel Kalaitzis

Canalizadora, terapeuta y mentora

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