Emociones y autoconocimiento, Las emociones hablan

¿Qué factores afectan al desarrollo de nuestra autoestima?

¿Qué factores afectan al desarrollo de nuestra autoestima?

Tener una buena y alta autoestima nos permite estar bien con nosotros mismos, nos motiva para conseguir nuestros objetivos y somos más resolutivos ante los conflictos

La autoestima es el sentimiento o valoraciones positivas que tenemos de nosotros mismos, la confianza que tenemos en nuestra capacidad de pensar, de afrontar nuestros problemas y por lo tanto, sentirnos merecedores de la felicidad. También está formada por el conjunto de creencias, ideas, percepciones y pensamientos que tenemos de nosotros mismos sobre nuestras cualidades y capacidades. Lo bonito o interesante de la autoestima es que se va formando a lo largo de los años, a través de la experiencia que vamos obteniendo (tanto de experiencias buenas como de las malas).

Cuando escuchamos hablar sobre el concepto de autoestima, la norma es que debemos de tener una autoestima alta, que eso es lo adecuado y deseable. ¿Por qué? Tener una buena y alta autoestima nos permite estar bien con nosotros mismos, nos motiva para conseguir todos nuestros objetivos y somos más resolutivos ante los conflictos y problemas que nos puedan surgir en nuestro día a día.

Pero, ¿sabemos o conocemos que factores pueden estar influyendo en que nuestra autoestima sea alta o por lo contrario se encuentre baja?

Existen varios factores que influyen en la formación de nuestra autoestima, los más destacados y de los que vamos hablar hoy son:

  • La educación que hemos recibido. Si desde el inicio de la infancia reforzamos a nuestros más pequeños sus habilidades, esfuerzos, capacidades, conductas adecuadas, cosas muy concretas y precisas que ellos son capaces de identificar sin dificultad, su autoestima será reforzada positivamente de manera proporcional. Un buen reforzamiento positivo y que sea real dará inicio a las bases del desarrollo de una buena autoestima. Por el contrario, si nos centramos en reforzar aspectos negativos, conductas inadecuadas y errores que puedan cometer, la autoestima por consiguiente tiende a desarrollarse negativamente en el menor.

  • Ser perfeccionista. Intentar ser perfecto aumenta nuestra autoestima, ¡pero la baja autoestima! Esto ocurre porque cuando nos consideramos perfectos no nos damos permiso para tener fallos, para poder equivocarnos y esta situación provoca que nuestra autoestima baje, ya que aumenta en nosotros la autoexigencia. Ser perfecto es imposible, y ahí está la belleza del ser humano, con sus cualidades positivas y negativas. Cometer errores no es malo, todos cometemos errores y no pasa nada.

  • Ser conscientes, ser realistas. Ser realistas quiere decir que somos conscientes de lo que somos, de nuestras fortalezas y de nuestras debilidades, que cualidades tenemos y cuáles son nuestros defectos, que cosas sabemos hacer bien y que no sabemos hacer. Ser consciente es conocer tus más y tus menos; tus virtudes y tus carencias; de lo que eres capaz y de tus limitaciones.

  • Las experiencias que tenemos: éxitos y fracasos. El desarrollo de nuestra autoestima dependerá de las experiencias que tengamos a lo largo de nuestra vida, de nuestros éxitos y de nuestros fracasos. Los éxitos que obtenemos actúan como refuerzo positivo aumentando nuestra autoestima, ya que nos ayudan a afianzar la confianza en nosotros mismos y nos permiten pensar que podemos conseguir objetivos y proponernos metas. Por el contrario, cuando aparecen los fracasos en nuestra vida, es muy importante la buena gestión de los mismos, obtener un aprendizaje de ellos y no ejercer el castigo en nosotros por haber fracasado en alguna área de nuestra vida.

  • No poner límites. Aprender a decir ‘no’ cuando no quieras algo o limitar de tu vida aquello que no te hace sentir bien es muy importante. Cuando ponemos límites estamos haciendo saber a los demás cuáles son nuestras necesidades y que éstas pueden ser totalmente diferente a las de los demás. Cuando nuestra autoestima es baja, tenemos más dificultad para poner límites, puesto que nos sentimos sin derecho a defender nuestras necesidades, el pensamiento es “lo mío puede esperar, no es tan importante”. Cuando identifiquemos este pensamiento nuestro primer objetivo será eliminarlo y comenzar a decir y/o pedir nuestras necesidades y a poner en práctica los límites.

Alba Gundín

Psicóloga general sanitaria

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